viernes, 14 de septiembre de 2012

EL CONOCIMIENTO ESPECIFICO EN EL FÚTBOL


El desempeño en un deporte es considerado por diversos autores como un producto de la relación entre las capacidades específicas de los jugadores y el proceso específico al cual, a lo largo de su vida, fueron sometidos.
Esta idea esta sustentada por la teoría de la “práctica deliberada” de Ericsson (1993) que sostiene que el  desempeño no solo tiene que ver con el talento, sino  también con la calidad y cantidad de actividades realizadas en un área específica. Es decir, la calidad de un deportista  depende de la cantidad de horas de práctica de esa actividad, del esfuerzo y de la concentración puestas en dicha actividad y sobre todo de la calidad del proceso de enseñanza – entrenamiento al que fue sometido.
Partiendo de la idea de que el conocimiento específico es uno de los aspectos fundamentales en el desempeño de los jugadores de fútbol, es pertinente organizar y dar formato a esos conocimientos, como un proceso de operacionalización que promueva un mayor desenvolvimiento cualitativo de los mismos.  

De acuerdo con esta perspectiva, en el fútbol, el conocimiento específico del jugador, a través de sus diferentes formas de manifestación, se asume como elemento fundamental en el desempeño de éste. Por eso uno de los objetivos fundamentales del proceso de entrenamiento debe ser fomentar la posibilidad de transmisión y de adquisición de esos conocimientos específicos, colectivos e individuales, del equipo y de los jugadores, para de esa forma aumentar su calidad de desempeño.
El proceso de entrenamiento en el fútbol, a lo largo de los años, siempre ha enfatizado la dimensión fisiológica o la desintegración de las otras dimensiones, en lugar de crear una interacción específica de las mismas. Esas diferentes perspectivas repercuten en los aprendizajes y  consecuentemente en los conocimientos específicos que los jugadores van adquiriendo y ésto repercute en sus desempeños colectivos e individuales.
De esta forma siendo el entrenamiento el principal medio de transmisión de conocimientos, existe la necesidad de direccionarlo para potenciar lo mejor posible el amento de los conocimientos de los jugadores. Cuando el proceso de entrenamiento tiene como principal objetivo mejorar las capacidades fisiológicas de los jugadores, la mejora de los conocimientos específicos surge como un aspecto secundario y muchas veces son presentados de forma descontextualizada.
Otra forma de dirigir el proceso de entrenamiento es a través del determinado “Entrenamiento Integrado” (Anton 1998). Esta concepción tiene como objetivo integrar las diferentes dimensiones para evidenciar la identidad y especificidad del deporte, en nuestro caso, el fútbol. Esta metodología es una evolución significativa, teniendo en cuenta que el juego asume su conducción.  Sin embargo este abordaje tiende a ser abstracto en su contenido ya que su construcción parte del juego en general, “El juego crea el entrenamiento”.
Diferentes trabajos y experiencias de diversos autores (Guillerme Oiveira-1999, Rui Faria-1999, Victor Frade-2002) nos conducen a la idea de que el proceso de entrenamiento que mejor potencializa el desenvolvimiento de los conocimientos específicos de los jugadores, es el que privilegia la creación de una interacción específica con organización fractal entre las diferentes dimensiones, siendo la “dimensión Táctica” la generadora de esa interacción.
Se entiende por organización fractal a la forma en la que el proceso es construido. Una definición simple de fractal es que éste es una parte invariable de un sistema, que en virtud de su estructura y funcionalidad es representativa de un todo. La organización del proceso de entrenamiento debe evidenciar estas características. Todo lo que se fragmente debe ser representativo de la especificidad de la manera de jugar de un equipo.
Se debe entender por dimensión Táctica la que se manifiesta a través de la interacción de las dimensiones Técnica, Física y Psicológica en una acción de juego. En este sentido, la dimensión táctica por si sola no existe, ella solo se evidencia cuando se manifiesta  a través de las otras tres. Cualquier acción de juego está condicionada por una interpretación que requiere una decisión (dimensión táctica), una acción o habilidad motora (dimensión técnica) que exige un determinado movimiento (dimensión física) y que fue direccionada por estados volitivos y emocionales (dimensión psicológica). Las acciones realizadas son condicionadas por los conocimientos específicos que permanentemente requiere la interacción de las diferentes dimensiones.
La formación de este proceso no está centrada en el deporte propiamente dicho, pero si en un proyecto colectivo individualizado, en que todos los comportamientos deseados para el equipo y los diferentes jugadores, tengan un contexto y un sentido específico. Es decir en la forma que queremos que nuestro equipo juegue.
Este proceso de entrenamiento tiene como principal objetivo el desenvolvimiento integral del jugador, a través de una mejor comprensión del juego en sus diferentes momentos. Pretende desenvolver los conocimientos específicos de los jugadores, colectiva e individualmente, contextualizados dentro de un proyecto específico de juego, con la finalidad de que esto logre una mejor calidad de juego, sin olvidarse que estos conocimientos son manifestados por la interacción permanente de las diferentes dimensiones a través de los comportamientos que se pretenden para las diferentes situaciones de juego. En esta concepción a diferencia de la Integrada es el entrenamiento el que determina la manera de jugar.  

Miguel Rondelli

Fuente: "Aportes para la definición de una matriz dinámica de procesos de enseñanza - aprendizaje/entrenamiento del juego". Guilherme de Oliveira (2004).  

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